“La Asociación Naturista de Amigos del Principado de Asturias (ANAPA) permanece inactiva desde 2019 por falta de una junta directiva.”
La aceptación del topless era todavía mayor. El 82 % de los adultos españoles encuestados consideraba admisible que una mujer mostrase el pecho en una playa pública, un porcentaje muy superior al registrado en Reino Unido, Francia, Alemania o Italia y equivalente al de Dinamarca.
Un estudio anterior de Ifop, realizado en abril de 2019 entre 1.021 mujeres españolas, registró un porcentaje inferior al obtenido en una encuesta semejante de 2016. El 20 % de las entrevistadas afirmaba haber estado completamente desnuda alguna vez en una playa o un recinto naturista, frente al 25 % registrado tres años antes.
Los datos de YouGov e Ifop no son directamente comparables. El primero incluye a hombres y mujeres y el segundo se limita a la población femenina. Tampoco permiten trasladar sus resultados a Asturias ni saber qué sucede específicamente durante julio y agosto. Pero sí muestran la paradoja de que el nudismo disfruta de una aceptación social amplia, aunque su presencia visible puede disminuir en los arenales donde nació su tradición.
Practicantes sin asociación
La retirada hacia los extremos de las playas tiene su equivalente en el debilitamiento de las organizaciones que defendían esos espacios. La Asociación Naturista de Amigos del Principado de Asturias (ANAPA) permanece inactiva desde 2019 por falta de una junta directiva.
Rodrigo distingue entre la práctica del nudismo y la disposición a integrarse en una asociación. No cree que falten jóvenes dispuestos a desnudarse, pero sí personas que quieran pagar una cuota, participar regularmente y asumir responsabilidades. “Una cosa es asociarse y otra cosa, peor aún, trabajar por una asociación”, resume.
Quienes dirigían ANAPA habían advertido durante años de que no podían continuar indefinidamente. Anunciaron que abandonarían sus cargos si no aparecía un relevo, pero nadie se presentó. El aviso se repitió durante varios años hasta que finalmente la asociación dejó de funcionar. Algunos de sus antiguos integrantes se incorporaron después a organizaciones de Galicia o Madrid, principalmente para conservar el carné de la Federación y las ventajas que ofrece en determinados centros naturistas.
Cuando todavía funcionaba, ANAPA organizaba encuentros con asociaciones madrileñas. La mayor parte de las actividades se desarrollaba en playas de tradición nudista, pero una de las jornadas tenía un carácter reivindicativo: el grupo acudía desnudo a un arenal que no estuviera vinculado al naturismo.
En una de aquellas excursiones, celebrada en una playa asturiana y en una fecha que Rodrigo no consigue precisar, un socorrista pidió a los participantes que se vistieran. Al no conseguirlo, llamó a la Guardia Civil. Según su relato, los agentes comprobaron que no se estaba produciendo ningún incidente y advirtieron al socorrista de que la llamada podía parecerse a una denuncia falsa.
Foto: Ismael Rodrigo.
El desenlace fue inesperado. Uno de los agentes se interesó por la asociación. “El guardia dijo que no sabía que hubiera una asociación naturista en Asturias, preguntó cómo podía hacerse socio y allí mismo le sacaron un folleto”, relata. José Manuel Díaz, entonces presidente de ANAPA, le habría entregado la documentación. “El resultado de todo aquello fue que uno de los guardias civiles se hizo socio en el acto”.
Aunque la falta de una fecha y una localización precisas impide reconstruir documentalmente el episodio, la anécdota muestra otra de las funciones del activismo colectivo. Rodrigo considera que un grupo de personas desnudas se identifica inmediatamente con una actividad naturista, mientras que alguien que actúa en solitario en una playa sin esa tradición puede despertar extrañeza, insultos o llamadas a la policía.
“Es muy común que la gente que dirige las asociaciones envejezca dirigiéndolas porque no hay sustitutos”, señala el presidente de la FEN. Las redes sociales proporcionan espacios de encuentro menos exigentes: seguir una cuenta, incorporarse a un grupo o pulsar un “me gusta” no requiere el compromiso de mantener una estructura estable.
Rodrigo asegura que existe un nuevo intento de reactivar la asociación asturiana, aunque reconoce que lleva varios años escuchando que su regreso es inminente. “A ver si este año lo montamos. Me llevan diciendo varios años que este año ya seguro que sí”, comenta. Por ahora, sin embargo, el intento no se ha traducido en la formación de una nueva junta directiva.
La ausencia de ANAPA deja al nudismo asturiano sin una organización propia que pueda actualizar las guías, hablar con los ayuntamientos o intervenir cuando surgen conflictos en las playas. También debilita la capacidad de los practicantes para ocupar el espacio de manera conjunta y reconocible.
“La Federación Española de Naturismo defiende que la desnudez no constituye por sí misma una conducta exhibicionista y que una práctica debe considerarse sexual por lo que se está haciendo, no por la presencia o ausencia de ropa.”
Desnudez y sexo, dos planos distintos
Otro de los factores que condiciona la imagen de algunas playas es la presencia de encuentros sexuales en sus inmediaciones. Rodrigo rechaza que exista una relación causal entre nudismo y prácticas como el cruising o el intercambio de parejas.
A su juicio, el elemento determinante no es que una playa tenga tradición naturista, sino su configuración. Los encuentros suelen producirse en dunas, bosques o zonas resguardadas situadas detrás del arenal, no entre quienes toman el sol junto al mar. Esas mismas condiciones pueden darse en playas donde la mayoría utiliza bañador.
“Puede ocurrir que una playa de tradición nudista tenga dunas detrás y allí se produzcan ese tipo de encuentros, pero no sucede porque sea nudista”, sostiene. “Es básico en el naturismo la desexualización de la desnudez”.
La Federación Española de Naturismo defiende que la desnudez no constituye por sí misma una conducta exhibicionista y que una práctica debe considerarse sexual por lo que se está haciendo, no por la presencia o ausencia de ropa. La coincidencia de ambos usos en determinados lugares puede alimentar la confusión, pero equipararlos significa, según Rodrigo, convertir cualquier desnudez en una manifestación sexual.
Bajada a la playa de Torimbia, de tradición naturista. Foto: Ismael Rodrigo.
El paseo que desnuda una playa
Frente al repliegue de los naturistas, Rodrigo propone atravesar desnudo el arenal. Afirma haber comprobado que una sola persona o una pareja puede desencadenar una reacción en cadena entre bañistas que habían llegado con intención de quitarse la ropa, pero mantuvieron el bañador al comprobar que los demás también estaban vestidos.
La primera vez que observó ese efecto fue en una playa de Ibiza. Él y su mujer iniciaron un paseo cuando prácticamente todo el mundo llevaba bañador. “A la ida estaban todos vestidos y a la vuelta estaban casi todos desnudos”, recuerda. Desde entonces ha recomendado la experiencia a otras personas y asegura que varias le han comunicado resultados similares.
Rodrigo lo atribuye a que muchos visitantes conocen la tradición naturista del lugar y acuden dispuestos a probar, pero cambian de idea al encontrarse con una mayoría vestida. La aparición de alguien desnudo rompe esa sucesión y confirma que no se han equivocado de playa. “Llega una persona o una pareja, se da un paseo desnuda y quienes estaban esperando se empiezan a quitar los bañadores. Es una especie de reacción en cadena”, explica.
Para quienes desean acudir a una playa naturista, pero no quieren desnudarse, reserva un consejo tal vez más polémico: situarse en el extremo, lejos del acceso principal. “Si vas a estar con ropa para no estropear el ambiente, vete al final, porque tú eres ahí el raro”, sostiene.
Su propuesta no tiene respaldo normativo. Nadie puede obligar a un bañista a quitarse la ropa o a ponerse en un determinado lugar de la playa. Pero no lo dice como norma, sino como una manera de intentar cambiar la dinámica que, durante julio y agosto, empuja a los nudistas hacia los márgenes de muchas playas de tradición naturista.
https://www.nortes.me/2026/08/08/nudismo-asturias-playas-turismo-verano/
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