jueves, 26 de febrero de 2026

EL CUERPO LIBRE BAJO PRESIÓN (BRASIL)

Por admin, 25 de febrero de 2026

Por Paula Silveira

Autor: Fabrizio Martins Tavoni – Doctorando en Educación por la Unicamp, Máster en Ciencias Políticas por la UFSCar, Licenciado en Ciencias Sociales por la UEL y naturista. @fbrn_oficial

En tiempos de culto a la belleza, filtros digitales y performance constante, quizás lo más inquietante no sea el cuerpo expuesto, sino el cuerpo libre. El reciente intento de prohibir el naturismo en Praia do Pinho, en Balneário Camboriú, ayuda a revelar una curiosa contradicción en nuestra vida contemporánea: aceptamos la mercantilización permanente del cuerpo sin mayor conflicto, pero reaccionamos con asombro cuando simplemente existe: sin función, sin seducción y sin venta.

La desnudez que escandaliza no es la que aparece en anuncios, redes sociales o en estándares estéticos ampliamente difundidos. Esta desnudez está cuidadosamente enmarcada, editada y disciplinada. Lo que causa incomodidad es de otro tipo: la desnudez cotidiana, no sexualizada, marcada por el tiempo, la diversidad y la imperfección. Esta es precisamente la propuesta del naturismo.

Desde un punto de vista histórico y social, el cuerpo nunca ha sido neutral. Michel Foucault ya demostró cómo los cuerpos son producidos y regulados por discursos morales, legales e institucionales que definen lo que se puede ver, exhibir u ocultar (FOUCAULT, 2014). En este sentido, el naturismo desafía estos dispositivos al sustraer el cuerpo de la lógica de la vigilancia estética y el juicio constante.

En las playas naturistas, cuerpos jóvenes y mayores, delgados y obesos, con o sin discapacidad, coexisten sin que esto represente una inadecuación. Esta experiencia, que para muchos se vive como liberadora y terapéutica, confronta directamente una cultura que asocia el valor personal con la apariencia y el rendimiento. Judith Butler nos recuerda que los límites de lo que consideramos aceptable son siempre construcciones discursivas y políticas (BUTLER, 2019), y el cuerpo naturista escapa a estos marcos.

El intento de prohibir la práctica en Praia do Pinho se justificó oficialmente por razones administrativas y de seguridad. Sin embargo, ignora el hecho de que el naturismo está regulado en Brasil desde 1988 y se practica en el país desde hace más de un siglo, con claras normas de convivencia y respeto, como reconoce la Federación Brasileña de Naturismo (FBrN).

El discurso moralizante que asocia la desnudez con la indecencia suele operar de forma silenciosa. Incluso cuando no invoca explícitamente argumentos religiosos, transmite valores conservadores disfrazados de neutralidad administrativa, lo que Foucault llamaría moral religiosa secularizada (FOUCAULT, 2019).

También hay un elemento menos visible, pero igualmente importante: el económico. La eliminación de zonas naturistas coincide frecuentemente con proyectos de reurbanización urbana, la revalorización inmobiliaria y la privatización simbólica del espacio público. El cuerpo libre, no performativo y no comercializable no encaja con resorts, condominios de lujo ni ciudades diseñadas como escaparates.

Jean Baudrillard ya advirtió que el capitalismo depende de la producción continua de insatisfacción, transformando incluso el cuerpo en una mercancía (BAUDRILLARD, 2011). Byung-Chul Han complementa esto mostrando cómo nos vemos presionados a optimizarnos constantemente: física, emocional y estéticamente (HAN, 2015). El naturismo, al proponer aceptación en lugar de corrección, interrumpe este ciclo.

Hoy en día, Brasil solo cuenta con siete playas naturistas oficialmente reconocidas. Si se mantiene la prohibición de Praia do Pinho, solo seis quedarían a lo largo de toda la costa. La FBrN (Federación Brasileña de Naturismo) obtuvo un habeas corpus colectivo que garantiza provisionalmente el derecho de los naturistas a permanecer en la arena y el mar hasta que se juzgue el fondo del caso.

Más que un debate legal, el episodio plantea una pregunta incómoda: ¿por qué un cuerpo que no quiere vender nada, demostrar nada ni seducir a nadie provoca tanto miedo? Quizás porque nos recuerda que la libertad corporal y la posibilidad de paz con el propio cuerpo son mayores de lo que nos han enseñado a imaginar.

Referencias

BAUDRILLARD, Jean. La Sociedad de Consumo. Lisboa: Edições 70, 2011.

BRASIL. Constitución de la República Federativa del Brasil de 1988. Brasilia, DF: Senado Federal, 1988.

BUTLER, Judith. Cuerpos que Importan: Los Límites Discursivos del “Sexo”. São Paulo: n-1 edições, 2019.

FOUCAULT, Michel. Vigilar y castigar: El nacimiento de la prisión. 42.ª ed. Petrópolis: Vozes, 2014.

FOUCAULT, Michel. Historia de la sexualidad, Volumen I: La voluntad de saber. 8.ª ed. Río de Janeiro: Paz e Terra, 2019.

Federación Brasileña de Naturismo (FBrN). ¿Qué es el naturismo? Disponible en: https://www.fbrn.org.br. Consultado el: 11 de enero de 2026.

HAN, Byung-Chul. La sociedad del agotamiento. Petrópolis: Vozes, 2015.

SIBILIA, Paula. El espectáculo del yo: La intimidad como espectáculo. Río de Janeiro: Contraponto, 2016.

Paula Silveira preside la FBrN (Federación Brasileña de Naturismo) desde 2021 y la SPNAT (Asociación Naturista del Gran São Paulo) desde 2020. Es naturista desde 1997 y miembro de la CLANAT (Comisión Latinoamericana de Naturismo), donde se desempeñó como Asesora Principal para la Región Sudeste de 2017 a 2020. Representó a Brasil en el Congreso Mundial de Naturismo en México en 2024, en la ELAN (Encuentro Latinoamericano de Naturismo) en Colombia en 2022 y en Ecuador en 2020.

Redes sociales: @fbrn_oficial

Whatsapp: +55 11 99759-5116

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