Atrayendo el amor: Cómo el movimiento, la conexión con el cuerpo y la hermandad me ayudaron a encontrar al hombre de mis sueños
¿Alguna vez has estado en relaciones donde constantemente tenías que poner límites, solo para ver cómo los pisoteaban?
¿Sí? A mí también. Y quiero que sepas algo:
* Existen relaciones donde "poner límites" no es la constante lucha que nos han condicionado a aceptar.
* Existen uniones donde el amor y el respeto fluyen naturalmente.
* Existen relaciones donde no tienes que explicar, rogar ni luchar para que te traten con respeto básico.
Durante años, no sabía que esto era posible. Mi sistema nervioso quedó agotado y desquiciado por relaciones donde mis sentimientos y necesidades eran ignorados una y otra vez. Todavía puedo sentir el peso emocional de ese ciclo: darme cuenta de que no solo necesitaba límites, sino que rara vez se respetaban. La conclusión a la que llegué fue profunda y dolorosa: No estoy a salvo aquí.
Saber lo que se siente al no estar segura en una relación ha hecho infinitamente más dulce estar donde estoy ahora.
* Profundamente enamorada de un hombre profundamente honorable.
* Un hombre que no solo me respeta, sino que me comprende.
* Un hombre con quien "poner límites" ni siquiera es un problema, porque su cariño y presencia garantizan que nunca se crucen.
No somos perfectos, por supuesto. Nadie lo es. Pero sé una cosa con certeza: en su presencia, mi sistema nervioso se relaja como un campo de flores silvestres meciéndose dulcemente en una tarde de verano. Aquí hay paz. Seguridad.
A menudo me oye decir: "Eres el hombre de mis sueños". Y lo es.
Es posible crear una relación así, una unión tan segura y enriquecedora que, al abrazarlo por primera vez, exclamas: "Me siento como en casa".
Pero la verdad es que las semillas de este amor no se plantaron en él, sino en mí.
Cómo recuperé mi autoestima
Aprendí de mis relaciones pasadas lo que se siente estar desalineada. Sentirme lejos de mi hogar. Y, poco a poco, comprendí mi papel en esas relaciones.
Una parte de mí no creía del todo en mi valor innato. Cuestionaba mi valía, mi belleza y mi lugar en el mundo. Consciente e inconscientemente, me conformaba con menos de lo que merecía.
¿Cómo llegué hasta aquí?
La respuesta, para mí, reside en el movimiento, la conexión con mi cuerpo y la hermandad.
El movimiento se convirtió en mi santuario: un lugar para sentir, liberar y reconectar conmigo misma. A través del baile, comencé a desprenderme de las capas de vergüenza e inseguridad que me limitaban. La música me reconectó con mi cuerpo, y mi cuerpo me reconectó con mi verdad. En el crisol alquímico del baile, recordé mi poder y la simple y sagrada verdad de que estoy viva y merezco amor.
La fotografía corporal me brindó una perspectiva completamente nueva para verme a mí misma. Durante mucho tiempo, fui ciega a mi propia belleza, obsesionada con la idea de no ser "suficiente". Aún puedo oír a mi yo adolescente decir: "Tengo las caderas muy anchas, mis ojos no son del color correcto, mis dientes son raros, me odio". Pero frente a la cámara —cruda, expuesta y completamente yo misma— comencé a ver lo que otros habían visto siempre: una mujer poderosa, radiante y plena.
El acto de ser vista en mi vulnerabilidad me transformó, y comencé a observarme con la misma compasión y reverencia. Por eso ahora ofrezco un espacio para que otros también sean vistos. A través de la luz de la fotografía, todos podemos recordar lo perfectamente imperfectos que somos.
Y luego estaba la hermandad: un espacio que me sostuvo cuando me sentía rota, me levantó cuando dudaba de mí misma y me celebró al alcanzar mi plenitud. A través del reflejo de mis hermanas, vi mi valor reflejado en mí. Siendo completamente yo misma y profundamente vulnerable, seguía siendo amada y aceptada. Aprendí a suavizar mi cuerpo y a recibir, a sentirme sostenida y apoyada, y a confiar en la fuerza de la unión femenina.
Esta combinación —movimiento, fotografía corporal y hermandad— me permitió sentir mi valor como nunca antes. Me ayudó a recordar la verdad que siempre había estado ahí:
* Soy valiosa.
* Soy hermosa.
* Soy suficiente.
Volviéndome Magnética
A medida que profundizaba en mi autoestima, sucedió algo increíble. Las relaciones que antes aceptaba ya no me parecían tolerables, y ya no sentía la necesidad de "luchar" por amor. Me alineé magnéticamente con mi amado, no haciendo, sino siendo.
Cuanto más me honraba a mí misma, más cambiaba mi realidad externa para reflejarlo. Y entonces, un día, él entró en mi vida.
Un hombre que me hizo sentir como en casa.
Un hombre que me honra tan profundamente como yo me honro a mí misma.
Así que si estás leyendo esto y te preguntas si este tipo de amor es posible, quiero decirte: sí lo es. Pero el viaje comienza contigo.
Empieza por recuperar tu valía. Encuentra prácticas que te reconecten con tu cuerpo, ya sea danza, fotografía, yoga o cualquier otra cosa. Rodéate de personas que te vean y te celebren. Y lo más importante, recuerda esto:
No tienes que luchar por tu valía.
Eres valiosa simplemente porque existes.
El amor que buscas ya está en camino. La pregunta es: ¿estás listo/a para recibirlo?
Me encantaría saber más sobre tu camino de conexión con tu cuerpo, el amor y cómo has hecho realidad tus sueños.
Besos,
Amanda
https://wildunfurling.com/blog/magnetizing-love
No hay comentarios:
Publicar un comentario