Mi familia descubrió que era nudista... y esto fue lo que pasó
14 de junio de 2026|Artículos propios
- Francelli Rentería
Una de las preguntas que más me hacen es: ¿qué dijo tu familia cuando se enteró de que eres nudista?
La verdad es que la respuesta no es tan simple. Hubo personas que me apoyaron desde el primer día, otras que nunca entendieron de qué se trataba y algunas más que decidieron juzgarme sin siquiera preguntarme por qué lo hacía.
La primera persona que lo supo
Mi primer acercamiento al nudismo ocurrió en un temazcal de ropa opcional. Curiosamente, lo que más me impactó de aquella experiencia no fue el hecho de estar desnuda. Por la educación que recibí nunca fui una persona especialmente pudorosa ni crecí con demasiados prejuicios hacia el cuerpo humano.
Lo que realmente me fascinó fue todo lo demás: la experiencia espiritual, la aromaterapia, las canciones, la convivencia y la sensación de conexión que se generaba dentro del temazcal.
Cuando llegué a casa le conté todo a mi mamá. Su reacción fue bastante tranquila. No se sorprendió por la parte del nudismo y, de hecho, me dijo que el temazcal sonaba tan interesante que ella misma se animaría a ir algún día... al final nunca fue, pero siempre recuerdo esa respuesta porque fue mucho más abierta de lo que esperaba.
Mis padres
Mis dos padres se enteraron prácticamente desde el inicio.
Nunca hubo grandes dramas, discusiones familiares ni amenazas de desheredarme, como algunas personas imaginan cuando escuchan historias sobre nudismo.
Al principio tenían curiosidad. Me preguntaban cómo eran los eventos, quiénes asistían, qué actividades hacíamos y cómo era la convivencia.
Una vez satisfecha esa curiosidad inicial, el tema dejó de ser relevante para ellos. No hubo preocupación ni rechazo. Tampoco hubo un gran cambio en su percepción con el tiempo. Simplemente respetaron mis decisiones y continuaron viéndome como la misma persona de siempre.
Las reacciones dentro de mi familia
La mayoría de mi familia cercana lo tomó bastante bien.
Sin embargo, algunas tías fueron una historia completamente diferente.
Recuerdo especialmente a una que me hizo un comentario bastante curioso. Me dijo que ella también había hecho "locuras de juventud", pero que con los años se había calmado. Parecía asumir que el nudismo era una etapa rebelde de desenfreno hedonista y que eventualmente se me pasaría.
Otra tía fue mucho más crítica. Durante años habló mal de mí a mis espaldas. Incluso intentó poner a mi abuela en mi contra mostrándole una fotografía desnuda que yo había compartido públicamente junto a una ex pareja.
Le dijo algo como:
"Mire lo que anda haciendo su nieta. ¿No le da vergüenza?"
La respuesta de mi abuela fue una de las mejores que he escuchado:
"No te metas en la vida de mi nieta."
Mi abuela era una persona genial.
También hubo familiares que dejaron de invitarme a ciertas reuniones. Algunos primos recibieron instrucciones de no convivir demasiado conmigo. Y más de una vez otros familiares comentaron con mi papá que yo "andaba en malos pasos".
Como si estuvieran hablando de un sobrino que reprobó la escuela, se metió en problemas o no encuentra trabajo.
Para algunas personas, ser nudista parecía entrar en esa misma categoría.
Las sorpresas positivas
No todo fueron críticas.
Algunas de las mayores sorpresas vinieron de personas que jamás imaginé que me apoyarían.
Mi hermano fue una de ellas.
También una de mis tías, su esposo, sus hijos y una prima reaccionaron de forma muy positiva. Algunos incluso llegaron a ayudarme en los eventos nudistas que organizaba.
Otros participaron en actividades y convivencias.
Ver que algunas personas estaban dispuestas no solo a respetar mi decisión, sino incluso a involucrarse y apoyarme, fue algo muy bonito.
Mis amigos
Curiosamente, mis amigos han sido el grupo más neutral de todos.
Ninguno de mis amigos cercanos ha mostrado interés en participar en eventos nudistas.
Ninguno ha probado el nudismo.
Ninguno me ha pedido que lo lleve a una playa nudista.
Pero tampoco me han juzgado.
Nunca me hicieron bromas pesadas, cuestionamientos infinitos, nunca me dijeron que estaba loca ni intentaron convencerme de abandonar esta forma de vida.
Simplemente aceptaron que es algo que forma parte de mí.
Las preguntas absurdas
Con los años he escuchado prácticamente de todo.
Muchas personas asumen automáticamente que el nudismo tiene que estar relacionado con el swinger, el exhibicionismo o alguna actividad sexual.
A algunos les parece imposible creer que una persona quiera estar desnuda simplemente porque se siente cómoda así.
También me han preguntado cosas como:
"Si ya haces contenido nudista, ¿por qué no haces porno?"
O me han dicho que soy ingenua por creer que otras personas practican nudismo por razones similares a las mías.
Según ellos, todos están fingiendo y en realidad solo quieren ver cuerpos desnudos.
Es curioso cómo algunas personas son incapaces de imaginar una relación con la desnudez que no tiene una intención sexual detrás.
Los encuentros inesperados
Una de las situaciones más divertidas ocurrió cuando me encontré con una compañera de trabajo.
La parte graciosa es que yo ya la había conocido antes... en un evento nudista.
Las dos nos reconocimos inmediatamente.
Ninguna dijo nada.
Ninguna comentó nada con el resto de los compañeros.
Simplemente seguimos trabajando como si nada hubiera pasado.
Todavía me río cuando lo recuerdo.
Lo que aprendí después de tantos años
Si soy completamente honesta, hay una parte de mí que a veces se arrepiente de haber hecho pública mi vida nudista.
Los prejuicios sociales pesan más de lo que muchas personas imaginan.
Además, internet tiene memoria infinita.
Sé que las fotografías y videos que él compartió nunca desaparecerán por completo; no me mal entiendan, no es que me de vergüenza que haya contenido de mi desnudez en internet, pero sé que algunas personas han robado mi contenido para subirlo a sitios con contextos que nada tienen que ver con el mensaje que intento transmitir y eso sinceramente sí me molesta y me avergüenza de las demás personas.
Si pudiera volver atrás, probablemente seguiría practicando nudismo.
Probablemente seguiría organizando eventos.
Pero evitaría aparecer tanto en las fotografías quizás.
El consejo que daría a otros nudistas
Mi principal consejo es simple: practica el nudismo en espacios donde se sientan seguros y a su propio ritmo.
No existe ninguna obligación de contarlo a todo el mundo.
Cada persona decide quién merece conocer esa parte de su vida.
Y si alguien los critica, recuerden algo importante: las personas que realmente los quieren suelen respetar sus decisiones, incluso cuando no las comparten.
Cuando alguien intenta controlar tu vida, avergonzarte o atacarte por una decisión personal que no le afecta, vale la pena preguntarse cuánto espacio quieres darle a esa persona dentro de tu vida.
Mi consejo a la pregunta: ¿Se lo diría a toda la familia?
Depender.
Si perteneces a una familia extremadamente tradicional, muy unida y con fuertes expectativas sociales, yo me lo pensaría dos veces.
No porque el nudismo tenga algo malo.
Sino porque muchas veces el costo emocional de explicarlo es mucho mayor que el beneficio de contarlo.
Hay personas que nunca entenderán.
Y está bien.
No todos necesitan conocer todos los detalles de tu vida.
Por otro lado, si eres una persona que puede vivir tranquila independientemente de las opiniones familiares, entonces adelante.
Eso fue lo que hice.
Y aunque no siempre fue fácil, hoy puedo decir que aprendí mucho sobre mi familia, sobre mis amistades y, sobre todo, sobre mí misma.
Gracias por leerme.
https://francellirenteria.com/blog/f/mi-familia-descubri-que-era-nudista-y-esto-fue-lo-que-paso
* Interesante e importante por todo lo expresado de nuestra amiga naturista Andrea Francelli Rentería, que representará un punto inicial a muchos de los futuros amigos (as) naturistas, así como ya a los naturistas de larga data, ante la apreciación y/o punto de vista femenino dentro del entorno social no naturista a nivel nacional e internacional.
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