1. Cumpliendo nuestra Reunión Extraordinaria de fin de mes 29.03.26.. Ayer vivimos una jornada, que como muchas en el naturismo, combinó aprendizaje, adaptación y camaradería, siempre guiados por nuestros pilares: respeto, confraternidad, honestidad y libertad.
2. Al llegar, fuimos recibidos por el vigilante de la garita de control del condominio Los Pinos, parte de ingreso a la playa Puerto Bonito, quien nos transmitió una observación importante por parte de la administración. Nos comentó que, el domingo anterior, una familia textil se sintieron incómodos al ver la presencia de personas desnudas en la zona de ingreso a la playa. Efectivmente se trata de una playa pública pero NO está legalmente reconocida como NATURISTA, motivo por el cual nos desplazarnos hacia un espacio más discreto. Con total respeto y responsabilidad, como caracteriza a nuestra comunidad, decidimos movilizarnos hacia el área de las rocas, más alejada del acceso principal. Para evitar situaciones adversas con las autoridades.
3. Al llegar a ese punto, encontramos a un grupo numeroso de otra agrupación nudista/naturista, así como algunos amigos (as) naturistas de ANNLI, indudablemente hubo cambios de posesión dentro del espacio naturista, respetando las ubicaciones respectivas. El mar, sin embargo, fue protagonista de la jornada, presentaba un OLEAJE fuerte, elevándose hasta las rocas, aunque al ubicarnos en una parte más alta logramos mantenernos seguros. En medio de ese contexto se dio uno de los momentos más anecdóticos del día: ante la falta de cooler y hielo, Celso y Víctor tuvieron la creativa idea de enterrar tres botellas de vino cerca de la orilla, confiando en que el mar las mantendría frías. Siempre salvaguardando los exquistos vinos encubiertos en la arena, estaban muy emocionados
4. Mientras tanto, decidimos explorar con algunos amigos (as) naturistas hacia el lado izquierdo de la playa grande. El cruce fue retador: el mar estaba intenso, con olas de más de dos metros. Logré cruzar primero, pero al voltear vi cómo una ola envolvía a Celso e Iván, arrinconándolos contra la roca. Afortunadamente, tras bajar la marea, lograron continuar, aunque Iván quedó comprensiblemente impresionado y con varios raspones en los brazos y piernas, de poco cuidado.
5. Seguimos caminando hasta el fondo de la playa Puerto Bonito, donde la gran roca habitual referencia del lugar, nos sorprendió a estar completamente transformada. La arena había desaparecido en gran parte, dejando al descubierto una base erosionada, como un iceberg. El mar había avanzado considerablemente e inundando zonas que antes eran de descanso. El paraíso era solo para nosotros: arena, sol y mar. Permanecimos allí un tiempo prudencial observando el cambio del paisaje y escuchando a los pescadores, quienes nos recomendaron no regresar por la orilla más tarde debido al aumento del nivel del mar. Retornando con mucha precaución. Cruzamos en momentos oportunos, sin incidentes, apoyándonos entre todos.
6. Ya de regreso en nuestro espacio, continuaron los momentos de camaradería, conversaciones profundas: desde historia antigua, Roma, Egipto, persia...hasta anécdotas personales— y muchas risas. Fue entonces cuando el mar volvió a hacerse notar: una ola se llevó algunas pertenencias de los amigos (as) naturistas, pero fueron recuperadas posteriormente. Así como habian desaparecido las famosas botellas de vino por el fuerte oleaje nuevamente. Nuestro amigo Víctor, entre negación y dolor, no podía creerlo, buscándolas una y otra vez sin éxito. Cavaba y cavaba al pie de las rocas, siendo sin duda uno de los momentos más divertidos del día "era como ver a Kiko, llorando en el muro de la vecindad.
7. A pesar de ello, la jornada continuó con buen ánimo. Compartimos bebidas, piqueos y la compañía de todos. Augusto cumplió su promesa de traer 2 vinos argentinos. La salvación para el brindis de la tarde. Mantuvimos un formato discreto: sin pancartas visibles, sin toldos armados y con un espacio reducido pero acogedor entre rocas, aprovechando la sombra natural del acantilado, que nos brindó un ambiente fresco y tranquilo. Al caer la tarde, algunos se retiraron y un grupo pequeño permaneció hasta el final, cerrando el día con fotos y la satisfacción de haber compartido una experiencia auténtica, respetuosa y alineada con nuestra filosofía.
8. Cada encuentro es una oportunidad para reafirmar que el naturismo no es solo una práctica, sino una forma consciente de convivir, adaptarnos y disfrutar en armonía con nuestro entorno natural y con los demás..muchas gracias a TODOS por su presencia.
Yeny/Celso
NP-ANNLI
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