Por Edwin Kilby | 12 de abril de 2026
Entrevista realizada por Paulino Martínez
Empecemos con una presentación, ¿les parece?
¡Hola! Me llamo Anna-Lia, tengo 26 años y formo parte de la asociación GetNakedGermany. Hace unos años, unos amigos nos invitaron a una playa nudista, que fue mi primera experiencia con el naturismo. Desde entonces, mi pareja y yo empezamos a explorar playas y campings nudistas por toda Alemania, siempre buscando a otros jóvenes que quisieran unirse a nuestros viajes. Por eso estamos creando el subgrupo GNG para jóvenes adultos, con la esperanza de conectar a jóvenes que comparten nuestro interés por el naturismo.
El Despertar
Anna-Lia, muchas mujeres pasan años intentando ocultar o cambiar sus cuerpos. ¿Cómo cambió el naturismo tu diálogo interno? ¿Hubo algún momento específico en el que finalmente te sentiste «en casa» contigo misma?
Anna-Lia: Creo que eso sucedió varios años antes de que empezara a explorar el naturismo. A menudo somos nuestros peores críticos cuando se trata de nuestros cuerpos; el naturismo ayuda a comprender que los demás nos aceptan tal como somos, de forma natural. Cuando me centro en mi cuerpo ahora, lo hago por mí misma, no por la opinión de los demás.
La Esencia de la Feminidad: En un mundo que constantemente sexualiza o juzga la forma femenina, ¿cómo te permite la práctica del naturismo recuperar tu cuerpo como algo sagrado, natural y exclusivamente tuyo?
Anna-Lia: La comunidad naturista le da mucha importancia al hecho de que no se trata de sexualidad. Por lo tanto, nunca me han hecho sentir que mi cuerpo sea sexualizado o juzgado en ese sentido. Estar desnuda es normal aquí; el hecho de que mi cuerpo me pertenezca solo a mí se da por sentado y nunca se cuestiona.
Encontrando la Tribu: Formas parte de la comunidad INF-FNI. Más allá de las ventajas de viajar, ¿cómo te ayuda pertenecer a una federación oficial a sentirte segura y respetada como mujer en este estilo de vida?
Anna-Lia: Nunca he tenido problemas de aceptación con respecto al naturismo, independientemente de si pertenecía a un club o no. Sin embargo, pertenecer a una comunidad más grande ayuda naturalmente a crear vínculos con personas afines. Todo se disfruta más cuando se comparte, y eso incluye vivir el estilo de vida naturista.
El yo «sin máscara»: Cuando nos quitamos la ropa, también nos quitamos nuestro estatus social y nuestros «disfraces». ¿Quién es la Anna-Lia que emerge cuando solo queda la naturaleza y tú misma?
Anna-Lia: ¡Alguien que siempre tiene frío! Por lo general, no le doy mucha importancia a las apariencias, pero a menudo me sorprendo preocupándome de que me juzguen por eso. Por lo tanto, fundamentalmente, para mí no cambia mucho sin ropa, excepto que esta preocupación en particular simplemente desaparece.
Un ritual de amor propio: ¿Consideras el naturismo una forma de autocuidado? ¿Cómo ha influido en la forma en que cuidas y nutres tu cuerpo a diario?
Anna-Lia: No. Hago todo exactamente igual que antes del naturismo. Para mí, lo hermoso es que la fisicalidad no juega un papel importante; el cuerpo puede ser simplemente como es, sin tener que preocuparse por ello.
El poder de la mirada: En los espacios naturistas, la forma en que las personas se miran es diferente, es más humana. ¿Cómo ha cambiado esta «mirada respetuosa» dentro de la federación la forma en que ves a otras mujeres?
Anna-Lia: Para ser honesta, no mucho. Tratar a los demás con respeto es importante siempre y en todas partes. Sin embargo, sin duda me deshago de los prejuicios junto con mi ropa —aquellos ligados a la apariencia externa—, lo que facilita relacionarme con los demás en igualdad de condiciones.
Libertad sensorial: ¿Puedes describir la sensación del viento, el sol o el agua en tu piel sin barreras? ¿Qué te enseña esa conexión sensorial sobre la vida?
Anna-Lia: Simplemente se siente natural; no hay nada que interfiera o distorsione la sensación. Es agradable experimentar estos elementos, aunque no puedo decir con certeza por qué o qué efecto tienen en mí internamente.
Rompiendo esquemas: ¿Cuál es el mito más extendido sobre las mujeres naturistas que te gustaría desmentir de una vez por todas?
Anna-Lia: No se me ocurre ningún mito específico sobre las mujeres. Sin embargo, he oído decir que es antihigiénico estar desnuda en espacios públicos. Mucha gente parece no darse cuenta de que siempre llevamos nuestras propias toallas.
El refugio seguro: Para muchas mujeres, la seguridad es una gran preocupación. ¿Cómo crea la estructura de una federación como la INF-FNI un refugio seguro donde realmente se pueda bajar la guardia?
Anna-Lia: Todas estamos desnudas y todas somos iguales, lo que significa que no llamas la atención. Es fácil integrarse. Sin embargo, entiendo perfectamente de dónde viene esa preocupación. En muchos clubes de Alemania, la concienciación sobre este tema no es muy alta, probablemente debido en parte a la elevada edad media de las socias. Como organización matriz, es algo que debemos abordar. Por ejemplo, imagino que contar con más puntos de contacto oficiales en cada club individual generaría mayor transparencia en cuanto a la seguridad y mejoraría la sensación general de seguridad.
El Legado: Si pudieras susurrarle algo a cada mujer que aún teme a su propio reflejo, ¿qué sería? ¿Cuál es la lección más valiosa que te ha brindado el naturismo?
Anna-Lia: Todas tenemos nuestras pequeñas inseguridades sobre nuestros cuerpos; nadie es perfecto. Y no tenemos por qué serlo.
https://blog.inf-fni.org/anna-lia-from-germany-reflects-on-her-journey-into-naturism/
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